En el policial de enigma –el relato policial de Edgar A. Poe o las novelas de A. Conan Doyle– el delito se presenta como un enigma: un misterio aparentemente inexplicable, un secreto que esconde dentro sí su propia clave, un acertijo. La solución no hay que ir a buscarla a otro lado: hay que saber leer las pistas, hay que distinguir las huellas, hay que anudar los indicios con inteligencia. El detective, el que sabe ver y por lo tanto descifrar, es el que puede lograrlo: el que averigua qué sucedió realmente. Si un sobretodo y una pipa lo caracterizan, la lupa –que suele acompañar muchas tapas de libros de la literatura policial– es el símbolo de esa actitud que se detiene en los detalles, que sabe observar, elaborar hipótesis y deducir qué sucedió.
El caso suele resultar inexplicable para la policía o los agentes que deben encargarse de él. Y reconociéndose incompetentes para develarlo, convocan al detective sagaz. El ejemplo más emblemático de enigma a resolver es un asesinato que tiene lugar en un cuarto cuyas puertas y ventanas se encuentran cerradas. Si hubo un asesino, ¿cómo logró escapar y cerrar el cuarto desde adentro? De ahí que los cuentos y novelas de enigma suelan denominarse como relatos “a puertas cerradas”.
La novela o el cuento se inician con una muerte o un delito que ya se ha cometido, pero que no se comprende. Nadie sabe cómo resolverlo. Se abre, entonces, la historia de la investigación y comienza el minucioso seguimiento del detective: el análisis de los pormenores que la policía le comunica, su propia lectura atenta de los hechos. Esa historia concluye, más adelante, cuando el investigador anuncia que ha resuelto el enigma y, por lo general, el resto de los personajes se dan cita para escucharlo. Entre ellos, casi siempre, estará presente el culpable.
Una vez que todos los personajes están reunidos, el detective expondrá su versión de los acontecimientos. El relato, entonces, vuelve atrás en el tiempo y, través de esa retrospección o analepsis, se narra la historia del crimen, esto es, se reconstruye el caso.
En ocasiones, haciendo gala de su ingenio, el detective explicará incluso los razonamientos falsos, las pistas que tuvo que descartar. Pero no se trata del descuido de mostrar los errores: es un modo de evidenciar la capacidad de descartarlos, de abandonar las pistas falsas, de sostener el razonamiento adecuado sabiendo elegir qué camino tomar. Y en la mayoría de los relatos, la narración quedará a cargo del compañero del detective, el fiel ayudante que lo acompaña durante el proceso de investigación.
Esos serán los rasgos principales que van a distinguir al policial de enigma: un delito que ya se ha cometido cuando el texto se inicia; una historia de la investigación, que narra la búsqueda de los indicios, de las pistas; una historia del crimen, que regresa al pasado para contar lo que ‘había sucedido antes’ y, así, presentar la resolución del caso.
Leer como detectives, seguir las pistas
Cuando comienza un relato policial, el lector conoce un delito que se ha cometido. A medida que se desarrolle la historia de la investigación, sigue de cerca las pistas que el detective va descubriendo: presta atención a los detalles, a las descripciones del escenario donde se produjo el delito, ya sea un robo o un asesinato; registra los datos temporales que ubican a los personajes en ciertos lugares o les ofrecen una coartada en la que ampararse. Así, va acumulando indicios y armando sus propias deducciones para identificar al culpable y, de ser posible, ganarle la partida al detective, esto es: resolver el caso antes de que el investigador presente la historia del crimen.
Para que el lector se entrene en el arte de descifrar los enigmas, resulta por demás productivo reconocer algunos rasgos que suelen repetirse en estos casos policiales literarios. La lectura sostenida del género permitirá acrecentar esos saberes y el lector –cualquier lector– podrá convertirse en detective.
- Cuando el relato se inicia y se presenta el delito cometido, algún personaje aparece como el más sospechoso de todos. Casi nunca es el culpable.
- A la inversa, el personaje que se presenta como el más inocente suele estar involucrado en el delito. Es más útil sospechar de los personajes cándidos.
- Uno o dos detalles, aparentemente triviales o insignificantes, suelen ser la clave para la resolución. Desde la primera línea del texto, conviene no perder de vista ningún detalle.
¡Ahora les toca a ustedes!
Conformados en grupos, deberán pensar como lo hizo el detective cuya infografía ya realizaron. Colóquense en sus zapatos... y en su cabeza, para ordenar como ese personaje logró descubrir el enigma presentado.
Van a trabajar en un documento colaborativo en Drive que van a compartir conmigo para ponerse de acuerdo en las pistas que deben aparecer sí o sí. ¡Ojo! Procuren que participen todos los integrantes del grupo. Luego, construyan las pruebas que necesiten y organícelas en una página web de Google.
Para construir las pruebas, pueden usar algunos de los siguientes recursos:
- Plantillas editables como las que encontrarán en https://www.presentationmagazine.com/editable-old-newspaper-template-4520.htm, les permitirá realizar notas de diarios.
- Picassa, Paint les permitirán editar imágenes para crear fotos.
- Paint, Word u otro procesador les permitirá diseñar cartas o mensajes que se envíen los personajes, así como anuncios, publicidades, etc.
- Google Map les posibilitará la creación de mapas digitales para señalar recorridos de los personajes.
- Pueden usar cualquier otro dispositivo que conozcan y que acá no haya sido mencionado. Solo consúltenme.

Hola Cristina
ResponderBorrarMientras leía tu entrada me trasladé inmediatamente a imaginar el relato y la manera en que se construye. Por lo visto hay que tener muchas consideraciones y pasos para construirlo y releyendo las consignas que les das a los estudiantes creo que no falta nada para que lo puedan lograr. Destaco el trabajo colaborativo.
Respecto a las consignas van transitando por distinta plataformas por lo que irán construyendo en una lógica transmedia: contar una historia a través de distintas plataformas. Desde lo pedagógico veo que concuerda con la propuesta de Silva (2010) “El docente debe tomar conciencia de que el conocimiento no está centrado en la emisión, en la transmisión de contenidos”. En cambio en tu propuesta hay una mediación, una nueva arquitectura, que invita a encontrar lugares de inmersión en la historia y en los recursos que utilizarán para realizar una narrativa transmedia. Serán los estudiantes los que produzcan el conocimiento y por la temática estarán implicados para llevarla adelante. Desde lo visual del diseño invita al misterio y los títulos acompañan esta idea.
Además esta actividad se articula con las otras entradas de tu Blog y va construyendo una historia (utilizas Padlet, infografías, etc.) que da sentido dentro de todo el Blog. La arquitectura que has diseñado pensando en el recorrido de tus estudiantes en genial.